Ayer, Domingo de la Divina Misericordia, realizamos el traslado de las Sagradas Imágenes, Nuestro Padre Jesús Nazareno y Virgen de la Soledad, desde la Parroquia Santa María de la Purificación a la Capilla del Niño Jesús. Otro titular de la Hermandad, como es la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalen, se queda la Parroquía. Una vez concluido dicho traslado y puesto al culto en sus lugares habituales, se concluye, lo que yo llamo el año cofrade. Hoy, ya es el primer día del nuevo año cofrade, con nuevos propósitos, ilusiones, proyectos, etc..., pero me gustaría agradecer a quienes han estado en el caminar de este año viejo que terminó ayer.
Doy las gracias a Dios, que nos ayuda a seguir trabajando, para que la Hermandad avance con el crecimiento que nos marcamos al empezar la legislatura. Este crecimiento no es únicamente en lo material, que todos lo hemos podido ver por las calles de Manzanilla o en la Parroquia durante la Cuaresma, hago referencia al crecimiento en lo solidario, al compañerismo, al compromiso, a la dedicación y a la voluntad, pero lo mejor de todo, que no es únicamente de las personas que estamos en la Junta de Gobierno, sino también de todas aquellas personas que nos ayuda de distintas formas durante todo el año. Un buen ejemplo de ello, es Luis Castizo que además de dejarnos su cochera como "casa Hermandad", trabaja continuamente para mejorar todo lo que tenemos, al igual que su mujer María José, bordando un espectacular techo de palio diseñado por Israel López. Otras personas que le dedican mucho tiempo y dinero a la Hermandad, son María, Carmen, Antonia, Inmaculada y Nazari, que están siempre dispuesta a trabajar haciendo dulces y comidas durante todo el año, cada vez que lo necesitamos. Mi tío Antonio Sánchez, que presta sus manos para poner las flores en los Altares de cultos y en los pasos. También al polvero Romero, que nos cede espacio de su nave para meter allí algunos pasos y enseres. Otras personas que nos ayudan durante la cuaresma son Pepe Luís, María Isabel, Jose Juan, Jose Mari y María José (Paulinita). A todos ellos, mil gracias y que Dios os de salud y fuerza para que sigamos en este camino.
También agradezco al Excmo. Ayuntamiento de Manzanilla, su colaboración con esta Hermandad, estando siempre dispuesto para ayudarnos con nuestras propuestas.
Gracias también a nuestro Director Espiritual Rvdo. D. José Manuel Barral, por guiarnos por el camino más cercano a Dios.
Agradezco a todos los que habéis participado en el Vía Crucis, traslados, cultos y estaciones de penitencia, haciéndolo como, devotos, nazarenos, acólitos, capataces o costaleros. Todos habéis dado testimonio de Amor y Fe a Dios.
Y sobre todo, GRACIAS a cada uno de los miembros de mi Junta de Gobierno y al grupo joven, que sin ellos, esto no sería posible. Este año, ha sido muy complicado por varios acontecimientos que se han vivido en el seno de Junta, pero a pesar de la juventud de la mayoría de ellos, hemos sabido salir hacia delante, más reforzado si cabe y aún con más fuerza para trabajar por nuestra Hermandad. He tenido muchísima suerte, con los miembros de Junta que Dios ha puesto en mi camino. Espero que esto siga en el sendero de la unión y del compañerismo, para conseguir los sueños que todos tenemos para la Semana Santa de Manzanilla. Este agradecimiento, lo hago extensible a nuestras familias que son quienes nos apoyan y nos animan cada día, aún sintiendo nuestra ausencia, para dedicarle tiempo a la Hermandad, sin vuestra comprensión sería muy difícil.
Os deseo Feliz Año Cofrade a todos, en Manzanilla a 24 de Abril del 2017.
Antonio Juan Fernández Sánchez
Hermano Mayor.
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lunes, 24 de abril de 2017
Comienza el nuevo año para el cofrade
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Semana Santa 2017
martes, 21 de febrero de 2012
Carta cuaresmal del Hermano Mayor
Estimados hermanos en Cristo:
La vida del cristiano se realiza día a día y es en
nuestro ejemplo donde nos miran los no creyentes, esperando ver un mínimo
resquicio o debilitamiento para hacer tajo y atacarnos.
A lo largo del año la iglesia programa “tiempos” con los que se pretende ayudar
a mejorar nuestra vida y confianza en
Dios y hacernos fuertes ante las afrentas, a la vez de aumentarnos el
compromiso con nuestros semejantes, amigos, vecinos, etc.
Ahora empezamos uno de esos tiempos litúrgicos que nos
invita a la transformación del cristiano, pero para nosotros tiene un
significado especial por lo que a nuestra hermandad afecta y exige: La Cuaresma.
Al igual que el Adviento,
la cuaresma tiene especial relevancia. Si en este esperábamos el nacimiento de nuestro Salvador, en la cuaresma recordamos su pasión, muerte y resurrección.
Jesús vino al mundo para cambiar la forma de vivir la Fe
que se tenía y dar, con su vida, testimonio del reino de Dios.
Esto lo simboliza con su Pasión. Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que su vida
terrenal representa la vida de los antiguos, que vivían (y lo siguen haciendo
algunos) esperando la venida del Salvador,
oyendo a los profetas que les avisaba y comentaba dicha venida como si esa
venida nunca se produjera, o al menos, no en el tiempo que a cada uno le toca
vivir. Su muerte representa esa misma muerte de la forma de vida, y con su
resurrección el paso a la verdadera vida.
Por lo tanto es tiempo de cambio. Y siempre siguiendo sus
enseñanzas.
Es tiempo de paso a
la transformación definitiva de nuestra forma de ser hacia una mejor forma
de vivir el cristianismo. Propongámonos realizar en la presente cuaresma todos
nuestros esfuerzos para alcanzar este propósito. Aprovechemos las herramientas
que nos proporciona la Iglesia para ayudar también a los que nos rodean, y esa
oportunidad comienza el Miércoles de cenizas. Vivamos con intensidad esta
cuaresma. Participemos en las Eucaristías y os aseguro que el Domingo de
resurrección estaremos más cerca de Jesús de lo que lo estamos ahora.
¿Cuál es el significado de “las cenizas” y como se
elabora?
Las cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos
del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la
cabeza o la frente de los fieles, como signo de la caducidad de la condición
humana. Mientras el celebrante lo hace repite las palabras “Recuerda que polvo
eres y en polvo te has de convertir”. Las cenizas representa la destrucción de
los errores del año anterior al ser éstos quemados.
Manuel Jesús Almonte Hijón
lunes, 5 de diciembre de 2011
CARTA DEL HERMANO MAYOR
Estimados amigos y hermanos en Cristo:
Empezamos un nuevo tiempo eucarístico, que para más importancia, es el primero del año litúrgico: el Adviento. Tiempo de espera. Esperamos ansiosos la venida del Mesías, del Salvador. De aquel que revolucionaría la historia de la humanidad para encauzarla hacia la verdadera razón de ser.
En estos días celebramos que el hijo de Dios nació de María en Belén de Judá, hace 2011 años, para hacerse presente entre nosotros en forma humana. Para equipararse a nosotros. Para demostrarnos que la impureza de los humanos, se puede superar con la fiel observancia de las “normas” que nos da el Padre.
Celebramos que viene “viene para ayudarnos”, para salvarnos.
Pero ahora, en este momento, sigue estando aquí. Está en nuestro corazón, en nuestro cuerpo. De nosotros depende el reconocerlo y que se haga presente en nuestra vida.
Estas fechas son perfectas para que se produzca el cambio en las personas que todavía, no lo hemos conseguido plenamente. Jesús está esperando a que le abramos la puerta para ayudarnos. Y este es un gran error nuestro. Debería ser al revés, tendríamos que ser nosotros los que le deberíamos de ayudar a Él.
Ese es, a mi juicio, el verdadero cambio para el cristiano. Darnos cuenta de la presencia de Jesús en nosotros, no mantenerlo encerrado y proclamarlo a los cuatro vientos.
Él no tuvo miedo de hacerlo y se enfrentó con fuerza y determinación a quienes les estaban suplantando en las enseñanzas divinas. Seamos, pues, verdaderos seguidores suyo y empecemos a ayudarle en nuestra propia salvación.
Estemos alegres en este mensaje que nos transmite Paz y Felicidad a los hijos de Dios.
Sean estas fechas navideñas las que recordemos siempre por ser las que nos cambió definitivamente en nuestro comportamiento.
Que nos recuerden las generaciones futuras por ser los que cambiamos la forma de vida de los hijos de Dios.
Que así sea. Os lo deseo de corazón.
Feliz Navidad y que el Hijo de Dios reine en cada uno de nosotros.
Manuel Jesús Almonte Hijón
Empezamos un nuevo tiempo eucarístico, que para más importancia, es el primero del año litúrgico: el Adviento. Tiempo de espera. Esperamos ansiosos la venida del Mesías, del Salvador. De aquel que revolucionaría la historia de la humanidad para encauzarla hacia la verdadera razón de ser.
En estos días celebramos que el hijo de Dios nació de María en Belén de Judá, hace 2011 años, para hacerse presente entre nosotros en forma humana. Para equipararse a nosotros. Para demostrarnos que la impureza de los humanos, se puede superar con la fiel observancia de las “normas” que nos da el Padre.
Celebramos que viene “viene para ayudarnos”, para salvarnos.
Pero ahora, en este momento, sigue estando aquí. Está en nuestro corazón, en nuestro cuerpo. De nosotros depende el reconocerlo y que se haga presente en nuestra vida.
Estas fechas son perfectas para que se produzca el cambio en las personas que todavía, no lo hemos conseguido plenamente. Jesús está esperando a que le abramos la puerta para ayudarnos. Y este es un gran error nuestro. Debería ser al revés, tendríamos que ser nosotros los que le deberíamos de ayudar a Él.
Ese es, a mi juicio, el verdadero cambio para el cristiano. Darnos cuenta de la presencia de Jesús en nosotros, no mantenerlo encerrado y proclamarlo a los cuatro vientos.
Él no tuvo miedo de hacerlo y se enfrentó con fuerza y determinación a quienes les estaban suplantando en las enseñanzas divinas. Seamos, pues, verdaderos seguidores suyo y empecemos a ayudarle en nuestra propia salvación.
Estemos alegres en este mensaje que nos transmite Paz y Felicidad a los hijos de Dios.
Sean estas fechas navideñas las que recordemos siempre por ser las que nos cambió definitivamente en nuestro comportamiento.
Que nos recuerden las generaciones futuras por ser los que cambiamos la forma de vida de los hijos de Dios.
Que así sea. Os lo deseo de corazón.
Feliz Navidad y que el Hijo de Dios reine en cada uno de nosotros.
Manuel Jesús Almonte Hijón
jueves, 24 de febrero de 2011
Primer escrito de D. Manuel Jesús Almonte, recien estrado Hermano Mayor
…Cielo y tierra pasarán, más mis palabras no pasarán…
He querido empezar con este párrafo del evangelio de San Lucas 31, 33, mi primera vez que me dirijo a vosotros como Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y lo hago consciente de lo que implican esas palabras, pues aunque llevamos 9 años trabajando, es ahora cuando la hacemos oficialmente, ya que como algunos de ustedes sabéis, el pasado 16 de Abril de 2010 nuestra Hermandad está canónicamente constituida al ser aprobadas sus reglas por el Excmo. Sr. Obispo de Huelva D. José Vilaplana.
Siguiendo lo que disponen dichas reglas, se comenzó el período de elecciones con la exposición al público del censo de hermanos con derecho a voto y del plazo para presentar candidaturas a formar Junta de Gobierno, al que sólo se presentó la candidatura encabezada por éste que os escribe. Realizadas las votaciones por los hermanos que tenían ese derecho, comprobé que tenía el respaldo y apoyo de la totalidad de los votos. Por lo que os doy las gracias por vuestra confianza.
Y aquí estoy. O mejor dicho, estamos. Porque no estoy solo y, además, porque una gran parte de los miembros que forman esta Junta de Gobierno que me honro en encabezar, están aquí trabajando desde el comienzo de esta nueva andadura. En unos casos he tenido que sustituir a personas en los cargos por otros que también tienen gran capacidad de trabajo, son jóvenes y lo que es más importante, Amor a nuestra Hermandad y a sus titulares. En definitiva, Amor a Dios.
Las palabras del comienzo nos indican que todo es pasajero. Todo lo humano tiene un fin. Sin embargo, la palabra de Dios es eterna. Es eterna porque es verdadera., y nosotros nos encargamos de transmitirla de generación en generación lo mejor que sepamos. Para eso estamos aquí. No para hacernos los importantes, ni para sentarnos en los primeros bancos de la iglesia, ni para vanagloriarnos, sino para trabajar para que la palabra de Dios se siga escuchando en nuestro pueblo.
No quiero terminar sin dedicar unas palabras de gratitud a los amigos que conformaron en algún momento la Junta de esta Hermandad y que con su trabajo y dedicación hicieron que hoy la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno goce del respeto que goza en el pueblo y la ha hecho como es. Empezaré por José Antonio Carrasco Pérez que aún colabora con nosotros en lo que le pedimos y además, es como costalero. De José López Mateo que nos dejó para dedicarse a sus estudios de orfebrería. Fruto de esos estudios, nuestra Hermandad luce artículos salidos de la sabiduría de sus manos. De Miguel Angel Rodríguez Domínguez al que le debemos las gestiones para conseguir las Jarras de metal plateado que visten el paso de palio de Nuestra Señora de la Soledad, la elaboración de las medallas de hermanos con el anterior escudo corporativo y las varas de hermanos. De Manuel Pérez Rodríguez que nos dejó para preparar sus oposiciones y afianzar su futuro. De Manuel Martínez Gutiérrez, al que siempre encontramos dispuesto a trabajar para lo que le pedimos y sigue siendo costalero. De Julio Alvarez Pérez, al que a pesar del corto tiempo que estuvo en la Junta, dejó constancia de su sabiduría y sensatez, a demás de seguir trabajando para nosotros. Y como no, de Antonio Juan Fernández Sánchez. Artífice de todo esto. Gracias a su tesón, sabiduría, empeño, sacrificio en tantos y tantos problemas. Gracias a él, Manzanilla tiene una celebración de la Semana Santa seria y digna. Espero que mi gestión al frente de la Hermandad sea, como mínimo, la mitad de positiva que lo fue bajo su mando. Para ello os pido vuestra colaboración y ayuda en los proyectos y eventos que organicemos.
Sin más y deseándoles una buena Estación de Penitencia, reciban un saludo en Cristo nuestro Señor.
Manuel Jesús Almonte Hijón
He querido empezar con este párrafo del evangelio de San Lucas 31, 33, mi primera vez que me dirijo a vosotros como Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y lo hago consciente de lo que implican esas palabras, pues aunque llevamos 9 años trabajando, es ahora cuando la hacemos oficialmente, ya que como algunos de ustedes sabéis, el pasado 16 de Abril de 2010 nuestra Hermandad está canónicamente constituida al ser aprobadas sus reglas por el Excmo. Sr. Obispo de Huelva D. José Vilaplana.
Siguiendo lo que disponen dichas reglas, se comenzó el período de elecciones con la exposición al público del censo de hermanos con derecho a voto y del plazo para presentar candidaturas a formar Junta de Gobierno, al que sólo se presentó la candidatura encabezada por éste que os escribe. Realizadas las votaciones por los hermanos que tenían ese derecho, comprobé que tenía el respaldo y apoyo de la totalidad de los votos. Por lo que os doy las gracias por vuestra confianza.
Y aquí estoy. O mejor dicho, estamos. Porque no estoy solo y, además, porque una gran parte de los miembros que forman esta Junta de Gobierno que me honro en encabezar, están aquí trabajando desde el comienzo de esta nueva andadura. En unos casos he tenido que sustituir a personas en los cargos por otros que también tienen gran capacidad de trabajo, son jóvenes y lo que es más importante, Amor a nuestra Hermandad y a sus titulares. En definitiva, Amor a Dios.
Las palabras del comienzo nos indican que todo es pasajero. Todo lo humano tiene un fin. Sin embargo, la palabra de Dios es eterna. Es eterna porque es verdadera., y nosotros nos encargamos de transmitirla de generación en generación lo mejor que sepamos. Para eso estamos aquí. No para hacernos los importantes, ni para sentarnos en los primeros bancos de la iglesia, ni para vanagloriarnos, sino para trabajar para que la palabra de Dios se siga escuchando en nuestro pueblo.
No quiero terminar sin dedicar unas palabras de gratitud a los amigos que conformaron en algún momento la Junta de esta Hermandad y que con su trabajo y dedicación hicieron que hoy la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno goce del respeto que goza en el pueblo y la ha hecho como es. Empezaré por José Antonio Carrasco Pérez que aún colabora con nosotros en lo que le pedimos y además, es como costalero. De José López Mateo que nos dejó para dedicarse a sus estudios de orfebrería. Fruto de esos estudios, nuestra Hermandad luce artículos salidos de la sabiduría de sus manos. De Miguel Angel Rodríguez Domínguez al que le debemos las gestiones para conseguir las Jarras de metal plateado que visten el paso de palio de Nuestra Señora de la Soledad, la elaboración de las medallas de hermanos con el anterior escudo corporativo y las varas de hermanos. De Manuel Pérez Rodríguez que nos dejó para preparar sus oposiciones y afianzar su futuro. De Manuel Martínez Gutiérrez, al que siempre encontramos dispuesto a trabajar para lo que le pedimos y sigue siendo costalero. De Julio Alvarez Pérez, al que a pesar del corto tiempo que estuvo en la Junta, dejó constancia de su sabiduría y sensatez, a demás de seguir trabajando para nosotros. Y como no, de Antonio Juan Fernández Sánchez. Artífice de todo esto. Gracias a su tesón, sabiduría, empeño, sacrificio en tantos y tantos problemas. Gracias a él, Manzanilla tiene una celebración de la Semana Santa seria y digna. Espero que mi gestión al frente de la Hermandad sea, como mínimo, la mitad de positiva que lo fue bajo su mando. Para ello os pido vuestra colaboración y ayuda en los proyectos y eventos que organicemos.
Sin más y deseándoles una buena Estación de Penitencia, reciban un saludo en Cristo nuestro Señor.
Manuel Jesús Almonte Hijón
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