Mostrando entradas con la etiqueta El Rincon de las pinceladas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Rincon de las pinceladas. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de noviembre de 2021

Entrevista a nuestro hermano mayor Antonio Juan Fernández

 

Entrevista a Antonio Juan Fernández, Hermano Mayor de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Manzanilla, para el programa Entrecalles de Condavisión. Se repasa la actualidad, los proyectos y la  Semana Santa de 2.022



viernes, 14 de enero de 2011

Se acerca la Cuaresma






Una vez pasada estas fiestas en las que celebramos el nacimiento del Salvador juntos a nuestros familiares, nos acercamos “poco a poco” a la Cuaresma para vivir con la familia cofrade la pasión de Cristo. En este mes comienza las igualás y los primeros ensayos, en las que nos reencontraremos con los compañeros y amigos de la cuadrilla,. Las primeras frases que se suelen decir tras el saludo y preguntas típicas son; “ya estamos otra vez aquí, ¡Como pasa el tiempo!”. Además por otra parte los priostes sacan los enseres, comenzando a limpiar y a colocar algunos de ellos.
Estos días son de trabajo duro e ilusión para que todo salga bien durante la Semana Santa, y como yo siempre digo, me gusta casi más la Cuaresma que la Semana Santa, será porque desde el Domingo de Ramos estoy diciendo, esto se está acabando. Porque se acaba la convivencia, los ensayos, el limpiar enseres, el estar más cerca de lo que realmente es tu pasión, aunque en realidad como diría mi Hermano Mayor y amigo Manuel Jesús “ser cofrade es una forma de vivir” y durante todo el año tenemos en el corazón y en la cabeza a Nuestro Padre Jesús Nazareno, a la Virgen de la Soledad y a toda la familia cofrade.
Así que en estos días os animo a que os acerquéis a las Iglesias, Capillas, casas de Hermandad, etc… y os preparéis espiritualmente para la Cuaresma y la Semana Santa, en definitiva que nos acerquemos más a DIOS.

Un saludo y feliz Cuaresma.

sábado, 14 de noviembre de 2009

La Alegría de ser niño

(A mi pueblo)

Cuándo un niño ríe, ¿esconde algún secreto? ¿Es verdadera su risa? O por el contrario, está jugando al innoble juego de los mayores.
No. No miente ni cae en engaños. La risa de un niño es sana porque su vida es sana. Sus pensamientos son sanos y su corazón es sano.
Los niños, por su inexperiencia en la vida, son alegres y puros. La conciencia es un pesado lastre que no conocen aún y les permite obrar con la tranquilidad que les da el criterio propio. Sin prejuicios.
Esa alegría blanca, se la podría llamar libertad. Y esa libertad los lleva al seno mismo del Padre. Son parte del Padre, pues Dios no alberga el mal ni lo desea al hombre.
Con que facilidad un niño se decide a hacer cosas importantes. Sus inquietudes para el futuro son fantasías imposibles para los mayores. Son rápidos en el pensamiento y en las acciones y, como tal, quieren y deben ser tratados.
En cambio, los mayores, con ese afán de pensarlo todo dos o más veces, no disfrutamos de esa libertad. La tenemos, sí, pero está tan escondida y apurada por nuestras acciones que no la distinguimos. Vivimos enclaustrados bajo la fachada del qué dirán…, que hasta nos molesta, o nos avergonzamos, cuando “nuestro” niño, que llevamos dentro, sale a relucir.
Dios nos está invitando a ser de nuevo como ese niño que fuimos. A que la blancura de nuestras obras nos revele su presencia, pues nos tiene preparado un banquete divino y, sólo siendo como un niño, rápido y limpio de corazón, entraremos a disfrutarlo.
Yo deseo que todos los habitantes de mi pueblo vuelvan a ser como niños. Se dejen de disputas tontas e innecesarias y vivan la alegría de ser blancos de corazón. Nos sentiremos ligeros, sin penosas cargas que nos están entristeciendo y envileciendo.
De verdad, seamos como niños y nos estaremos acercando al reino de Dios.
“…dejad que los niños se acerquen a mí…” esa frase se dijo no para ser inconscientes, no. Ni para que seamos ciegos y sordos a la vida. Sino para que seamos de mentalidad fresca y confiemos en las palabras y obras de Dios.

Manuel Jesús Almonte Hijón

RECOGIDA DE JUGUETES USADOS


Queridos vecinos de Manzanilla, por la presente nos ponemos en contacto con ustedes para informarles de la propuesta que hace esta Hermandad y su Grupo Joven para desarrollar actividades de caridad con los más desfavorecidos.

Como iniciativa, hemos pensado en ayudar a los niños y niñas de otros países que no gozan de la posibilidad de tener juguetes. Así, próximamente saldremos a las calles de nuestro pueblo para pediros los juguetes de vuestros hijos que ya no utilicen y estén en buen estado para, una vez embalados, entregarlos a una Asociación sin ánimo de lucro para que se los haga llegar en los días de Navidad.

Creemos que la felicidad de un niño no debe estar supeditada a la posibilidad de que su familia no tenga posibilidad de comprarles un juguete, por lo que aportaremos nuestro granito de arena desarrollando esta actividad.

Por favor, colaboren con nosotros en esta actividad que le proponemos y TODOS juntos haremos que la sonrisa vuelva a la cara de un niño.

Toda persona que quiera colaborar y no vaya a estar en su casa para cuando nosotros pasemos, puede ponerse en contacto con nosotros y pasaremos a recogerlos cuando acordemos, en las direcciones siguientes:

- Manuel Jesús Almonte Hijón C/ Domínguez Garrido, 34 Tno. 959415394


Gracias por su atención y colaboración.


La Hermandad

martes, 28 de abril de 2009

Dos nuevos escritos de nuestro pregonero D. Manuel Jesús Almonte

La Pasión en las Figuras (y II)

Terminaba mi anterior escrito con las palabras “…Si estamos en este trabajo, es por voluntad propia, nadie nos ha obligado. Sentimos la necesidad de, con ello, servir a su obra. De ser miembros activos de su proyecto de salvación.” Sigo pensando lo mismo. Nadie nos obliga a estar ni hacer esto. Algunos de mis compañeros en este trabajo me comentan su estado de desánimo por la floja acogida que recibe nuestro trabajo en algunos casos. Que se sienten defraudados, en ocasiones, por nuestros vecinos. Que las críticas les duele.
Nuestro pensamiento se centra en algo mucho más importante que esos molestos comentarios o floja asistencia de algunos sectores de nuestro pueblo. Se centra en nuestra conciencia. En la necesidad que tenemos de responder al llamamiento que sentimos.
Nuestro trabajo se recompensa con nuestra satisfacción por saber que estamos trabajando en la obra de Dios. Que con ello, satisfacemos la necesidad de otras muchas personas de este pueblo, que de no ser por nosotros, seguirían teniendo un vacío en sus corazones.
Nosotros no estamos aquí para que nos den palmaditas en la espalda. Estamos porque así nos lo dicta nuestro corazón.
La pasión de nuestras figuras así nos lo recuerda.
¿Quién si no sufrió todo lo que se puede sufrir por la voluntad del Padre?
A quien representa nuestras figuras nos da el ánimo y las fuerzas necesarias para seguir en este trabajo a pesar de las trabas que nos encontramos en el camino. Si somos fuertes y perseverantes nos llevaremos la alegría de seguir viendo las caras de admiración e ilusión en nuestros vecinos.
Sea por ellos y por los que se puedan agregar.
Sea por los miembros de la Junta de Gobierno que trabajan con amor a su pasión y sufren las críticas.
Sea por que nos lo dicta nuestra conciencia. Seguiremos estando ahí. Seguiremos estando al servicio del que se merece todo esto y más. Seguiremos preparando su camino. Sembrando su palabra en los actos que realicemos. Seguiremos pensando en el cariño que damos a nuestros vecinos, aunque no seamos correspondidos.
De no ser así y dejar nuestro compromiso, le estaríamos dando la razón a quienes nos critican y lanzan sus hirientes palabras. Les estaríamos dando los motivos y razones para que continúen haciéndolo a quienes vengan detrás de nosotros con nuestros mismos pensamientos.
Y no lo podemos permitir. Somos los que tenemos que dar ejemplo de entereza y convicción en nuestro quehacer. En nuestra tarea impuesta voluntariamente.
Pienso que estamos en el buen camino y que es la mano de Dios la que nos ayuda y da fuerzas.
Así lo creo. Y quiero que estos pensamientos lo reciban mis compañeros en la Junta de Gobierno de la Hermandad, piensen en ellos y les sirvan de apoyo. Deseo que les sirva a todos los que sienten lo mismo que sentimos nosotros y pasan por momentos de incertidumbre.


Manuel Jesús Almonte Hijón
El Amor
(A Juan Pablo II)

Ese Don divino entregado a los hombres y que nos diferencia de otros animales racionales.
El instrumento por el cual, el mundo deja de ser la selva en la que reina la avaricia, la envidia o el egoísmo.
Entendido como tal, el amor humano es la entrega desinteresada de dos personas con ese mismo sentimiento. Es una unión altruista sin límites. Es el no pensar en uno mismo sino en el todo que origina esa unión.
No hay que confundirlo con sexo, con simpatía, o con placer. Aunque puede ir unido a uno o varios de esos sentimientos. El sexo por placer no es más que dejarnos llevar por los instintos animales que nos envilece y esclaviza. La sexualidad es un regalo de Dios para la procreación de las especies, no para usarlo desmedidamente siguiendo las apetencias del cuerpo.
El amor puro nos hace diferentes. Nos eleva a un estado de consciencia en el que no cabe la maldad.
Cuando se ama intensamente, se viven experiencias que llenan la vida y la colma de satisfacciones duraderas. No se utiliza el sexo. No hace falta. La entrega hacia la otra persona o vocación es un estado de ánimo, de placer superior. Viviendo en este estado pueden precisarse en algunos momentos del contacto corporal y hacer uso del sexo, pero no como fin, sino como medio para llegar a solidificar la unión. Una unión duradera que ni está sujeta ni depende del placer corporal.
Dios nos quiere libres para llegar por nuestros propios medios a El, no para esclavizarnos a nuestro cuerpo y, de esta manera, idolatrarlo.



Manuel Jesús Almonte Hijón

martes, 31 de marzo de 2009

Dos escritos para leer en estos dias y deseo que tengaís una FELIZ ESTACIÓN DE PENITENCIA

El Triduo Pascual

El Triduo Pascual, conmemora, paso a paso, los últimos acontecimientos de la vida de Jesús, desarrollados en tres días. Por eso, en estos días, celebramos los llamados Oficios Litúrgicos, que no es más que la acción litúrgica de la Pasión de Jesús.
Originariamente, el triduo estaba formado por el Viernes y el Sábado santos como días de ayuno, lectura de la pasión y vigilia, junto al Domingo de Resurrección. Posteriormente, entre los siglos III y VIII se añadió el Jueves (en realidad era el último día de la cuaresma y tiempo para preparar el triduo). Entendido el triduo como un tiempo vital comunitario, o dicho de otro modo, la Cuaresma es en realidad un retiro de cuarenta días de preparación a la celebración de la Pascua.

En la Pascua celebramos el memorial de la liberación salvadora (tránsito de Jesucristo de la muerte a la vida), mediante el cual recordamos el pasado, confesamos la presencia de Dios en el presente y anticipamos el futuro. Toda la vida de Cristo es una Pascua: Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre (Jn 16,28). La Pascua implica un proceso de transformación social y de cambio personal.
La Pascua o Triduo Pascual es algo más que un mero recuerdo psicológico de los últimos días de Jesús o un aniversario de su muerte; es la celebración cristiana (sacramental y comunitaria) de la esencia del cristianismo. Es esperanza de vida plena, de amor total y de verdad completa, basados en el triunfo de Cristo sobre la muerte.





El Jueves Santo
El Triduo Pascual comienza con la misa vespertina de la Cena del Señor del Jueves Santo, día de reconciliación, memoria de la eucaristía y pórtico de la pasión. Se celebra lo que Jesús vivió en la cena de despedida: Cada vez que coméis de este pan y bebéis de esta copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que él vuelva (1 Cor 11,26).

Hasta el siglo VII, el Jueves Santo fue día de reconciliación de pecadores públicos, sin vestigios de eucaristía vespertina. A partir del siglo VII se introducen en este día dos eucaristías: la matutina, para consagrar los óleos (necesarios en la vigilia) y la vespertina, conmemoración de la cena del Señor. En la eucaristía del Jueves Santo, la Iglesia revive la última cena de despedida de Jesús y celebra la caridad fraterna por medio de dos gestos: uno, testimonial (el lavatorio); el otro, sacramental (la eucaristía). Con la misa vespertina del jueves comienza actualmente el triduo. Todas las lecturas de este día evocan la entrega de Jesús.

Actualmente, al haber declarado Cáritas el Jueves Santo como día del amor fraterno, tanto la institución de la eucaristía como la del sacerdocio, han pasado “a un segundo plano” y solo los que participan en los oficios litúrgicos se dan cuenta del misterio que entraña este día.
La celebración de la tarde exige una preparación particular de la capilla o iglesia, dando un realce especial a la mesa. Se sitúan en el presbiterio los utensilios necesarios para el lavatorio, símbolo importante del Jueves Santo, y que sería bueno que participaran de él el mayor número posible de fieles. El “monumento” podría situarse en un sitio apropiado del templo, donde se celebrará la hora santa. Ésta puede hacerse bien el Jueves Santo por la noche o bien el Viernes Santo por la mañana.


El Viernes Santo
El Viernes se centra en el misterio de la cruz, instrumento de suplicio y de muerte, pero sinónimo de redención. En el hecho de la cruz se refleja el sufrimiento de Cristo, como el amor que se anonada, y el juicio de Dios, junto al pecado de la humanidad, presente en el anonadamiento de Jesús por Dios. Este día, denominado por los judíos parasceve (preparación), es hoy “celebración de la Pasión del Señor”. Jesús murió el 14 de Nisán judío, que aquel año fue viernes.

La actual celebración del Viernes Santo es austera. Comienza con un rito inicial antiguo; la primera lectura, “Pasión según Isaías”. En la segunda lectura, el siervo es el sumo sacerdote que se entrega por los demás. El evangelio es el relato de la Pasión de San Juan, la cual puede leerse entre varios dividiéndose en cinco escenarios: huerto de los olivos, interrogatorio religioso, interrogatorio político, crucifixión y sepultura.

La Vigilia Pascual
La Vigilia Pascual es la celebración más importante del año, la culminación de la Semana Santa y el eje de toda la vida cristiana. Sin embargo, todavía esta lejos de significar algo importante para nuestro pueblo. Con todo, la resurrección de Jesús es dato básico de la confesión de fe, comunicación de nueva vida e inauguración de nuevas relaciones con Dios. Según la actual liturgia, el sábado es día de meditación y de reposo, de paz y de descanso, sin misa ni comunión, con el altar desnudo.

Con la noche del sábado se inicia el tercer día del triduo. Según el misal, es noche de vela, constituida por una larga celebración de la palabra que acaba con la eucaristía. Se inicia el acto con una hoguera. El acto tiene cuatro partes:

La liturgia de la luz: Con el fuego se enciende el cirio pascual y con éste se encienden las velas que portan los fieles, que entran en procesión en la iglesia. El cirio encendido evoca la resurrección de Cristo.
La liturgia de la palabra: Se describe la historia de la salvación. Las lecturas son del Génesis (creación), Éxodo (liberación de Egipto), Profetas (habrá una nueva liberación) y Evangelio (proclama de la resurrección).
La liturgia del agua: Se desarrolla especialmente cuando hay bautismos (adultos generalmente). Se renuevan las promesas bautismales.
La liturgia eucarística: Es la cumbre de la vigilia. Se prepara solemnemente el altar y toda clase de ofrendas. Tras la comunión, se acaba con un encuentro festivo. La eucaristía pascual anuncia solemnemente la muerte del Señor y proclama la resurrección en la espera de su venida.
La Eucaristía Pascual
En la eucaristía del Domingo de Resurrección se comenta la experiencia del triduo. Es promesa de la Pascual del universo, una vez cumplida la totalidad de la justicia que exige el reino. Todo está llamado a compartir la Pascua del Señor que, celebrada en comunidad, anticipa la reconciliación con Dios y la fraternidad universal.

Menchu Martín.






Carta de un costalero

Desde pequeño siempre quise ser costalero. En el año 1985 comenzó su nueva andadura la Hermandad del Cristo de la Sangre, que así se denominaba dicha hermandad. Aquello me impresionó mucho, ver como mi madre junto a otras vecinas de la calle cuidaban con tanto esmero las ropas de la Virgen de la Soledad. Ellas por un lado. Otros vecinos del pueblo arreglaban las ropas del Nazareno. Otros se encargaban de preparar los pasos, que en aquellos años fueron adquiridos (en el caso del Nazareno de segundas o terceras manos) y el de la Virgen de los Dolores prestado por la Hermandad de Nuestra Señora del Valle, para poder pasearse por las calles de Manzanilla.
A la edad de dieciséis años realicé mi primera Estación de Penitencia. En esta ocasión de nazareno. El ver el esfuerzo que aquellos hombres hacían para que aquellas maravillosas imágenes se pasearan por las calles de mi pueblo, me causó mucha impresión. Tanto que al año siguiente decidí salir de costalero. Con gran cariño, mi madre me confeccionó un costal. Con las medidas que la hermandad le facilitó me hizo una “morcilla” con relleno de esponja tal y como le dijeron. Me compré una faja que, debido a lo fino que estaba por entonces, me daba bastantes vueltas, y también adquirí unas zapatillas de esparto para la salida procesional.
Los ensayos eran una forma de evadirnos, no había la seriedad que he aprendido que estas cosas deben tener. El hermano mayor, que en aquellos años era Fernando Peña, cogía unos cabreos impresionantes al ver que las cosas nunca salían como en un principio deseaba. Llegan a mi memoria los recuerdos de aquellos ensayos en los que los “porros” debajo del paso eran la tónica habitual y como aquel hombre cogía unas irritaciones de escándalo.
Los capataces eran de Sevilla y las cuadrillas las rellenábamos de costaleros que estos capataces traían. En aquel paso del Nazareno, todo de madera y con unos zancos de considerable grosor, hacíamos la salida al completo, es decir, con treinta costaleros. Recorríamos las calles del pueblo no tan iluminadas como hoy día, llegábamos hasta la Ermita de San Roque y a la vuelta, ¡Ay la vuelta! Por cansancio de algunos, por “morao” de otros, por salir a ligar de otros…, la verdad cierta es que rara vez volvíamos con más de una veintena de efectivos. No podéis imaginaros cuanto puede llegar a pesar un paso que está preparado para treinta personas y que sólo lo lleven dieciséis o diecisiete. Luego, en la plaza, se volvía a casi llenar el paso, pero el cansancio de aquellos que con más o menos fuerza aguantábamos no se volvía a recuperar.
Aquellos recuerdos eran de una Semana Santa sencilla y llena de pobreza en los enseres. Eran la de un Miércoles y Sábado santos llenos de ilusión que, aún hoy, los recuerdo como si fuera ayer.
Luego llegaría la época más triste de la Semana Santa en Manzanilla. Aquellos diez largos años en los que nuestra hermosa Iglesia parroquial permaneció cerrada por el deterioro del discurrir del tiempo. Fueron unos años muy tristes como ya he dicho. El lugar que ocupaba en mi corazón no se llenaba. Para mitigarlo, me desplazaba a los pueblos y ciudades vecinas a contemplar con impotencia, el desfile procesional de aquellos maravillosos pasos. Pero de una cosa estoy seguro, podrían tener todo el lujo, de acuerdo, pero no la idiosincrasia de mi pueblo que tanto eché de menos.
Por fin, llegaron un grupo de jóvenes de esta localidad decididos a reiniciar todo lo perdido con el tiempo. Les costó bastante esfuerzo y un trabajo envidiable, pero consiguieron volver a sacar las imágenes que quedaron menos dañadas por el paso del tiempo y volvieron a ilusionarnos a todos los vecinos de la localidad que veíamos perdido el sentimiento cofrade en Manzanilla.
Por devolverme la ilusión. Por enseñarle a mis hijos este sentimiento de Fe. Por conseguir no sólo sacar las imágenes, sino por mejorar todos los enseres. Y ante todo, por hacerme sentir COSTALERO de nuevo, quiero desde esta humilde carta daros las gracias de todo corazón y pediros que no os canséis de esta labor tan entrañable que todo MANZANILLERO estoy seguro os agradecerá por muchos años.
Sin más, os quiero felicitar y expresar mi más sentida admiración.

En Manzanilla, a cualquier día de cualquier año posterior al 2000.

Un costalero.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Pinceladas Cofrades

(A Antoñita, a Anita, y a Manolita, mi madre)

Peón calafate que a gubia y cepillo
perfila de noble y bendita madera
la nao, galeón en que ya primavera
presenten al Hombre, recién un chiquillo.

Patrón que gobierna con voz y martillo.
Saetas, plegarias que endulzan la espera
de aquel Nazareno a quien hoy se lacera
y ayer cautivara en su gris Platerillo.

Oculta un faldón el trajín costalero,
corrientes en medio, pateros de esquina:
¡meced al Señor, de costero a costero!

Pasión de costal, oración de cuadrilla.
Marea de incienso que el cielo trasmina
y acerca la Gloria hasta ti, Manzanilla.

Enrique José Almonte Hijón

Meditaciones

La Navidad es el momento esperado por todos los cristianos para celebrar que en Belén nació, hace 2007 años, un niño que estaba llamado a ser el redentor de todos los hombres.
Nació pobre, de “padres” humildes y en un pesebre. Nosotros nos preguntamos ¿cómo pudo ser así? ¡podría haber escogido otros medios! ¡hoy eso es impensable! ¿cómo se puede permitir que un niño nazca en un pesebre?.
¿De verdad que es impensable?. Cuántos niños nacen en lugares, hoy por hoy, mucho peores y hacemos relativamente poco por evitarlo.

Cuando se hizo mayor y empezó su vida pública, hubo quienes le siguieron, no sin ciertas dudas de si era lo mejor, abandonando casa, familia, trabajo y posesiones. Pero también, y fueron la mayoría, quienes siempre le criticaban, no le creían, e incluso intentaban hacerle la vida y su misión en este mundo, mas difícil si cabe.
Salvó vidas, sanó enfermos, dio de comer a los hambrientos, defendió a los indefensos, practicó la no violencia y la obediencia a los estamentos. Habló de Dios y predicó a todos los que le quisieron escuchar sin menospreciar a nadie. Pero ante tales desmanes recibió como premio la injuria, la vejación, humillación, negación y crucifixión. No le castigaron como si fuese una amenaza para los gobernantes, o religiosos, sino como a un vulgar delincuente, al “matarlo” junto a dos ladrones.
En pocos días, veremos de nuevo por las calles de nuestro pueblo, pasar la imagen de ese hombre escenificando su camino hacia el calvario portando la cruz donde entregaría su vida, hace 1974 años. Y lo hacemos no porque nos guste la desgracia ajena, sino para celebrar que ese hombre entregó su vida y venció a la muerte para salvarnos a todos los hombres del mundo, de este mundo tan insolidario, prepotente y egoísta.

Hoy incluso dudamos de que DIOS exista. La verdad es que somos únicamente los, llamados cristianos, los que nos atrevemos a ello. Ninguna otra religión monoteísta de importancia, osa ni siquiera a pensarlo.
Pero yo, desde estas líneas, les hago una pregunta a quienes así piensan y les reto a que piensen en ella y , si quieren, me respondan:
- Si DIOS no existe, ¿Por qué hay que ser bueno con nuestros semejantes?

Manuel J. Almonte Hijón

Acróstico

Lances de una cuadrilla
A la voz del capataz.

Báculo peregrino.
Oasis de pasión.
Rabadán de tus gentes
Remeros del amor.
Icástica tu presencia
Que guía mi corazón.
Ungido va tu pueblo
Iglesia de tu perdón
Tantas veces humillado,
Abayado y con fervor.

M. J. Almonte.